Historia

Finca La Perla, enclavada en las montañas milenarias del Departamento de El Quiché, lugar de tierras fértiles y majestuosa belleza, enriquecida por sus diferentes “micro climas” y abundante agua proveniente del Golfo de México, siempre constituyó un reto extremo para la Familia Arenas; por su lejanía, difíciles accesos, ausencia de carreteras y topografía quebrada.

No obstante, por la visión, tesón, sacrificio, trabajo arduo, fe inquebrantable y amor a la tierra y a su gente, José Luis y Amparo Arenas “Los Patriarcas” hoy “Guardianes silenciosos” de su herencia, hicieron lo imposible: convertir aquellas tierras inhóspitas en la “tierra de promisión”, un lugar de esperanzas, sueños y realizaciones inimaginables.

Don José Luis y Doña Amparo residían en Quetzaltenango, la segunda Ciudad en importancia del País, en el altiplano Guatemalteco; Él de padre Colombiano y madre Guatemalteca, trabajador incansable, siempre dispuesto a apoyar a su gente, de recia personalidad, temperamento fuerte, decisiones firmes, acostumbrado a enfrentar grandes retos por difíciles, extremos y tortuosos que éstos pudieran ser, tuvo al momento de adquirir Finca La Perla otra incomparable oportunidad de negocio: comprar una finca en la Antigua Guatemala, región conocida internacionalmente por la extraordinaria calidad de su café, a poca distancia de la Ciudad Capital, de fácil acceso (a 30 minutos en automóvil) y características cómodas para trabajarla. Sin embargo, al conocer las tierras de “Xamac” (La Perla), fue tal la impresión que le causó que se enamorara de ésta, por lo que nunca tuvo duda alguna sobre la decisión a tomar.

Ella de Padre Español y Madre Quetzalteca, educada en Madrid, España, culta, de modales refinados e intelectual, se identificó y entregó a La Perla de tal manera que permaneció por siete años seguidos en las fincas, naciendo allí uno de sus hijos- Roberto-, y convirtiéndose para la gente de allá en su “protectora”, especialmente para las Mujeres a quienes asistían en sus partos y apoyaba en sus problemas familiares y a los niños a quienes insistía en educarlos y proveerles de desayuno para que tuviera algo caliente en su estómago y poder soportar así la ardua jornada por comenzar, como solía decir!

Ambos, educados, correctos, de Principios y Valores sólidos, creyentes del poder y voluntad de Dios -devotos Cristianos Católicos-, él un Caballero y ella una Dama, compartieron un “sueño”: Finca La Perla, su Gente, su Café; el mismo que fue transmitido a sus seis hijos varones, quienes con la misma intensidad, pasión, amor, respeto, sacrificios y entrega, lo continuaron.

El medio de transporte tradicional era por medio de mulas y caballos, en jornadas largas y extenuantes hasta de 3 días para llegar a La Perla; la otra opción para transportar las cosechas era por vía aérea: avioneta, lo que representaba un costo muy alto, logística compleja y diferentes riesgos.

Después del asesinato del padre de los hermanos Arenas, Don José Luis Arenas Barrera, el 7 de Junio del año 1975, los tiempos para Finca La Perla y sus trabajadores se tornaron sumamente difíciles, ya que la guerrilla trató por todos los medios de impedir que siguieran trabajando las plantaciones, a través de un acoso diario y permanente, del robo de planillas, de la destrucción del puente sobre el Río Xacbal único acceso por vía terrestre, lo que provocó el aislamiento de la finca, múltiples ataques a las instalaciones, a la Familia Arenas y a los trabajadores y sus familias, asesinando durante los 36 años que duró la guerra a muchos de ellos: gente buena, sencilla, humilde y pacífica, dedicados hasta ese entonces a los trabajos agrícolas del cultivo del café y maíz y los propios del campo. Con su semilla de maldad, hostilidad y odio, los subversivos convirtieron el diario vivir en una lucha por sobrevivir.

Las circunstancias de trabajo se volvieron más complicadas y difíciles de lo que de por sí eran:

  • El transporte por vía aérea, del Café y demás productos de consumo para los trabajadores y sus familias, en vez de ser una opción se convirtió en la única alternativa, agravando así por sus altos costos la ya delicada situación económica de la Finca.
  • Pérdidas monetarias cuantiosas por más de 36 años, situación que de no haber sido por los aportes extraordinarios de la Familia hubiera significado la quiebra económica de la Empresa.
  • Inexistencia de financiamientos bancarios, ante el temor y desconfianza de las Instituciones financieras hacia el Sector Agrícola, pero principalmente hacia las fincas de la región de El Quiché.
  • Grandes obstáculos comerciales.
  • Necesidad de sustituir el Plan de Trabajo Agrícola técnico y productivo, por uno de “SOBREVIVENCIA.”
  • ETC

Al convertirse Finca La Perla y Anexos, no obstante todo lo descrito anteriormente, en la única fuente de trabajo a cientos de kilómetros a la redonda, ésta vivió una “metamorfosis”: cambio- transformación y evolución, al responsabilizarse los Hermanos Arenas no sólo de salvarla de su destrucción física y pérdida económica; de la protección de los trabajadores y sus familias; como también albergando a cientos de “refugiados”- incluso ex colaboradores de la guerrilla- que bajaron de las montañas, enfermos, deshidratados, agotados por las exigencias de vida a que se vieron sometidos, hambrientos, desnutridos, en condiciones infrahumanas, temerosos y desconfiados, proveyéndoles en una actitud Humana y Solidaria, de trabajo, tierra para cultivar sus granos básicos, medicina y atención médica.

Se crearon e implementaron Programas Sociales, el Centro de Salud para atender a todos los damnificados; y jornadas de vacunación y tratamiento de toda índole de enfermedades, con el apoyo de Organizaciones Cristianas y Médicos Norteamericanos; así como se proveyó de ropa y Juguetes para los niños a efecto de obtener de éstos una “sonrisa de esperanza” ante lo que injustamente les había tocado vivir.

Los “refugiados” permanecieron en Finca La Perla hasta que las circunstancias les permitieron regresar a sus Comunidades y reconstruir las mismas, y así empezar una nueva vida, manteniendo a la fecha entre ellos y La Perla una relación de “buenos vecinos.”

Finca La Perla, sobrevivió por la determinación, lucha, esfuerzos realizados y entrega, de la Familia Arenas y sus Trabajadores, héroes anónimos de esa época y de siempre!

Como consecuencia del estado de indefensión, aislamiento y del hostigamiento en que se encontraban, de común acuerdo los hermanos Arenas y sus trabajadores crearon la primera Patrulla de Auto Defensa Civil, habiendo llegado a tener a más de 400 hombres trabajadores voluntarios, logrando auto defenderse, proteger a las mujeres y niños indefensos, siendo la única Finca que se mantuvo en pié en la Región Ixil, en todos esos años de intensa guerra. Finca La Perla y sus Anexos: Fincas Santa Delfina, El Tesoro y Panchita, se convirtieron en bastiones de la Libertad y la Democracia así como obstáculo infranqueable para la subversión.

Fue así como en el mes de Junio del año 1988 el periodista de National Geographic Griffin Smith, Jr., enterado de la situación que se vivía, le solicitó a Enrique Arenas, uno de los Hermanos Arenas que era quién administraba las fincas después del asesinato de su padre,  que lo llevara a las fincas para poder realizar dicho reportaje y dar a conocer al mundo lo que en Guatemala estaba sucediendo, particularmente en Finca La Perla y Anexos, ubicada en el Departamento de El Quiché, Municipio de Chajul, en el corazón del Triángulo Ixil, la cual para ese entonces se había convertido ya en toda una leyenda por su heroica defensa e inclaudicable lucha.

Finca La Perla, la Asociación Solidarísta de Trabajadores de Finca La Perla y la Familia Arenas, por su valentía, fidelidad a sus Principios y Valores, crucial y ser promotores del desarrollo económico y social de El Quiché, fue reconocida por el Presidente de EEUU Ronald Reagan, por el Gobierno de Guatemala e Instituciones Democráticas, como un fiel ejemplo de Solidaridad Humana y Esfuerzo Empresarial.

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El Gobierno de EEUU y particularmente su Presidente de entonces Sr. Ronald Reagan, genuinamente interesado por apoyar a los Países de Centro y Sur América así como preocupado por los movimientos internos que en la mayoría de los mismos se vivía, creó una Comisión la cual denominó “Comisión Middendorf”- presidida por el  Embajador William Middendorf III- con el objeto que visitaran cada uno de los países del hemisferio, realizaran un diagnóstico e hicieran sus recomendaciones de cómo el Gobierno de EEUU podía coadyuvar a través de los respectivos Sectores productivos a la solución de la problemática particular de cada uno y al desarrollo económico y social de los mismos. Cuando el informe de la Comisión fue concluido y presentado en la Casa Blanca por el Embajador Middendorf al Presidente Reagan, la sorpresa fue mayúscula, por cuánto que la carátula del mismo llevaba la fotografía de la Asociación Solidarísta de Finca La Perla y Anexos- la primera en su género, en su segunda época, en Guatemala- recomendando dentro de sus conclusiones que atendiendo las circunstancias particulares de cada Empresa y País Latinoamericano, se tomara como ejemplo a replicar el modelo de Finca La Perla. A dicho evento y reconocimiento, fueron invitados y asistieron acompañados de sus respectivas esposas, Beatriz y Viviana, Enrique y Ricardo Arenas, quienes no obstante ser los menores de los Hermanos Arenas, fueron y son los más comprometidos con el “sueño” de sus padres y la implementación y ejecución de los Planes y Proyectos que forman parte integral del mismo; Enrique, como pieza fundamental en la Administración de las Fincas, viviendo en las mismas a riesgo de perder su propia vida, asumiendo y ejerciendo el liderazgo que las circunstancias demandaban; y Ricardo, responsable de gestionar administrativamente y coordinar las defensas legales necesarias como consecuencia de diversos incumplimientos crediticios derivados del ambiente empresarial desfavorable que se sufrió,- créditos que fueron honrados y pagados en su totalidad-, así como llevar a cabo en su fase de Desarrollo, como Director del mismo, de un Proyecto Hidroeléctrico denominado Hidroxacbal que ayudó a oxigenar económicamente a la Empresa.

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Ambos se han complementado, uniendo las fortalezas de cada quién, habiendo sido pilares del Movimiento Solidarísta Guatemalteco y Centro Americano, cuyos Principios Filosóficos fueron originalmente traídos desde Costa Rica por su hermano Jorge, pero que fuera impulsado por ellos dos, al extremo que Ricardo lo convirtió en su Tesis de graduación como Abogado y Notario.

Para los Hermanos Roberto, Enrique y Ricardo Arenas, sus esposas e hijos el “RETO” aún continúa, habiendo transformado hace unos años la propiedad de la tierra al entregar “parcelas agrícolas” en un área especial y estratégicamente ubicada, a cada uno de los Trabajadores de las Fincas así como recursos económicos para sus siembras de Café y sus mejores almácigos, en compensación por sus servicios prestados; hoy ellos también, son orgullosos propietarios y productores de un excelente e incomparable Café!

Así mismo y gracias al incondicional apoyo de un Grupo Cristiano Norteamericano, se ha remodelado al Centro de Salud y varias veces al año se llevan Jornadas Médicas así como asistencia a las Comunidades, teniéndose contemplado en un futuro cercano la construcción de un pequeño hostal.

Así mismo se encuentra ya terminado en su Fase de Planeación y Diseño, lo que será el Proyecto de Urbanización y Vivienda, que pretende ser un “Pueblo Modelo” para el área Ixil, denominado Villas de San Judas Tadeo de Mapalapa, en el cual se busca satisfacer todas las necesidades fundamentales para una vida digna: vivienda, educación, salud, deporte, comercio y religión, siendo necesario para el efecto de todo el apoyo posible de personas que se solidaricen con La Perla, su Gente y su Historia.

Razón por lo cual una “Taza” de Café La Perla que se beba y disfrute, constituye un cierto apoyo  para la realización de los Planes y Proyectos pendientes que conforman los eslabones de la cadena que representa “UN SUEÑO” o “UNA HERMOSA REALIDAD”……..

Hoy, los Hermanos Arenas, continuando con la visión y sueños de sus padres, han transformado esos esfuerzos en el “CAFÉ DE LA PAZ”, habiendo obtenido diversos reconocimientos y triunfos en los 10 años de “Cup of Excellence- Guatemala”, logrando situar al Café La Perla como uno de los mejores cafés del Mundo por las características inigualables de su singular taza y de su extraordinaria historia………así como la cuna del Movimiento Solidarísta, movimiento Centro Americano de dignificación en el desarrollo social y económico del Trabajador y su Familia, y en la justa y respetuosa relación laboral, pilares de una paz justa y duradera .